Hanami
Después de un largo invierno por fin llega una de las estaciones más esperadas por los japoneses, la primavera, estación en la que se celebra uno de los festivales más importantes para esta cultura.
El Festival del Hanami es el evento más importante y popular durante la primavera, una tradición bastante antigua la cual consiste en observar y admirar la belleza de los flores en especial la de sakura o flor del cerezo, la cual solo florece en esta estación y es uno de los símbolos mas conocidos e importantes de la cultura nipon.
Este festival tiene una característica especial que lo hace diferente a todos los demás, pues es la excusa perfecta para reunirse con la familia, amigos e incluso compañeros del trabajo.
Lo más usual durante este festival es realizar picnics, tomar sake y comer platos típicos del país bajo la sombra de un árbol, disfrutando y admirando así la belleza de las flores y el clima. Es habitual que la gente vaya a los parques con días de antelación para reservar los mejores puestos, ya que nadie quiere perderse este festival y es difícil encontrar un espacio libre. Para muchas personas el día no es suficiente, así que la celebración continúa hasta por la noche y es llamada yozakura (“cerezos de noche”).
Es tan importante este festival para los japoneses que año a año la oficina de meteorología se encarga de anunciar un estimativo de la fecha exacta de florecimiento de los cerezos, pues este solo dura entre 2 y 3 semanas.
Al principio no entendíamos la importancia de este festival, pues no habíamos tenido la oportunidad de experimentar algo igual y pensábamos que solo era caminar por los lugares en los que habían florecidos los cerezos. Cual sería nuestra sorpresa cuando asistimos al festival y nos dimos cuenta que no es solo caminar y admirar la belleza de los árboles: Es una combinación del ambiente que se vive en los diferentes lugares, la alegría de la gente, el color de los arboles llenos de pequeñas florecitas rosadas y el clima que avisa que el invierno ha pasado. Es increíble ver que para los japoneses 3 o 5 horas no son suficientes, ellos pueden pasar un día entero sentados debajo de los arboles compartiendo con los suyos, leyendo libros, comiendo e incluso durmiendo. Llega a existir una conexión tan fuerte con la naturaleza y la estación que es indescriptible, hay que vivirla para sentirla y entender las sensaciones que transmite este acontecimiento.



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